Elegí esta imagen de Sebastiao Salgado, porque creo que no solo retrata a un niño, sino una situación particular en la que se encuentra ese niño. Conocemos la mirada del personaje, que si bien parece un tanto inocente, miramos a su alrededor y encontramos una situación en la cual el personaje quizás ya no es tan niño, y su vestimenta quizás indique que debe asumir un rol que un menor no debería tener. Sebastiao Salgado ha hecho muchos retratos y fotografías de situaciones que son injustas, o que no deberían ocurrir en la vida tanto de un niño como de un adulto. Creo que esta imagen es superlativa porque no cuenta a un niño, sino su situación, y juega con esa mirada de inocencia y cierta expresión de felicidad en contraste con la carencia de niñez del personaje. Puede que mis suposiciones acerca de la foto sean erróneas, pero es lo que yo deduzco en la imagen, y que uno se detenga a deducir la intención del fotógrafo, ya la hace interesante.
El espacio que elegí es la cocina de mi casa. No solo considero que es un lugar de reunión y de encuentro, sino que percibo que es el espacio en el cual dejamos más huellas. Cada uno de mi familia que entra en la cocina deja una huella, un vaso usado, un plato en la mesada, las luces prendidas, la mesa sucia y demás. Si bien es el lugar que más rápido se desordena de mi casa, es un lugar que transitamos todos, todo el tiempo, que significa algo para cada uno de nosotros. Por otro lado, personalmente significa un momento de descanso para mi, si bien duermo en la cama de mi cuarto, cuando voy a la cocina, es cuando me doy el tiempo de estar un rato sola. Al compartir cuarto con mi hermana adolescente, se me vuelve difícil encontrar un espacio en el cual pueda relajarme y estar sola. Y a pesar de que en la cocina hay una fluidez de gente, encuentro ratos para mi en ella. Cuando vuelvo de trabajar y mi familia ya comió, tomo ese momento como un descanso, o cuando el estudio se ...
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